Alquilar es una desigualdad de poder enorme — pero los inquilinos tienen protecciones reales, y a menudo sorprendentemente fuertes, con las que los caseros cuentan que no conozcas. En muchos lugares un casero no puede desalojarte sin pasar por un tribunal, tiene que devolver tu depósito según reglas estrictas, debe mantener la vivienda habitable, y no puede castigarte por reclamar. El detalle es que estos derechos son locales y rara vez se anuncian. Este kit te ayuda a detectar cuándo algo no está permitido, conocer las maniobras, y encontrar la ayuda local que marca la diferencia. Gratis, privado, funciona sin conexión.