No puedes predecir el próximo desastre, pero sí puedes quitarle casi todo el pánico de antemano. Quienes atraviesan una crisis con calma no son afortunados ni fanáticos — solo hicieron unas pocas cosas baratas y aburridas antes. No necesitas un sótano lleno de provisiones. Haz el puñado que más importa — agua, una mochila para tomar y salir, copias de tus documentos, y un plan con tu gente — y sáltate todo lo demás con la conciencia tranquila.
El agua es lo único imprescindible
Si no haces nada más, almacena agua. Es lo primero que se acaba y lo más difícil de vivir sin ello. Una cifra común para planificar es alrededor de 4 litros (1 galón) por persona por día, para varios días — más con calor, o para las mascotas. Guarda algo ahora, y sabe cómo conseguirías y tratarías más.
Una mochila para tomar y salir
Una mochila, junto a la puerta o en el auto, que te permita salir en dos minutos. Un kit sencillo:
- Agua y algunos alimentos no perecederos.
- Medicamentos y un pequeño botiquín de primeros auxilios.
- Copias de identificaciones/seguro (o sabe que están en tu teléfono) y un poco de efectivo en billetes pequeños.
- Cargador de teléfono + una batería externa; una linterna y pilas de repuesto.
- Una muda de ropa, artículos básicos de higiene, y un silbato.
- Extras para quien cuidas — niños, familiares mayores, mascotas (comida, suministros, un objeto que reconforte).
Copias de lo que importa
Si tu casa se daña o tienes que huir, los documentos son dolorosos de reemplazar y vitales para conseguir ayuda. Haz copias ahora:
- Fotografía o escanea identificaciones, pasaportes, pólizas de seguro, escritura/contrato de renta, recetas, y una lista de contactos.
- Guárdalas donde puedas alcanzarlas — en tu teléfono, con una persona de confianza, o en un almacenamiento seguro que controles.
- Ten un juego en papel en tu mochila por si las pantallas y las redes están caídas.
Un plan con tu gente
- Un punto de encuentro. Uno cerca de casa, y uno fuera del barrio, por si se separan y no pueden regresar.
- Un contacto fuera de la zona. Una persona lejana donde todos avisan que están bien cuando las líneas locales están saturadas.
- Quién es responsable de quién. Decidan de antemano quién recoge a los niños, al familiar mayor, a la mascota.
- Dos salidas. Conoce más de una ruta para salir de tu zona, y tus alertas/refugios locales.
- Díselo a todos, una vez. Un plan que solo está en tu cabeza no es un plan. Repásalo con el hogar.
Cosas pequeñas, gran rendimiento
- Una batería externa, cargada — tu teléfono es tu salvavidas; ten cómo recargarlo.
- Una radio (a pilas o de manivela) para avisos oficiales cuando se va la luz e internet.
- Algo de efectivo — las terminales de tarjeta y los cajeros fallan en los apagones.
- Carga combustible / batería cuando se pronostica mal tiempo; medio tanque le gana a uno vacío.
- Conoce tus llaves de corte — cómo cerrar el gas, el agua y la electricidad si alguna vez te lo indican.
- Conoce tus riesgos — ¿inundación, terremoto, incendio, tormenta, calor o frío extremo? Prepárate para lo que de verdad es probable donde vives.
Lista de preparación
Marca lo que ya tienes listo.
Para cerrar
Prepararse no es miedo, ni es una personalidad. Son unas pocas horas, una sola vez, que convierten una futura emergencia de catástrofe en molestia. Almacena el agua. Arma la mochila. Fotografía los documentos. Acuerden el plan y dilo en voz alta a las personas por las que tendrías miedo. Luego olvídalo y vive tu vida — ese es todo el punto. Cuando algo sí salga mal, serás el que está tranquilo con un teléfono cargado, una mochila junto a la puerta, y un plan, en vez de la persona que empieza de cero en la oscuridad.